Recopilado por: Dra. Marie E. Stevens
Adaptada por: Dra. Martha E. Arevalo de Duff
El evangelio habla de la necesidad de cambios espirituales. Si uno está en Cristo nueva creación es (I Corintios 10:13). La transformación viene de adentro por medio de la obra del Espíritu Santo y en conjunto con nuestra obediencia a Él y a la Palabra de Dios. Somos salvos de nuestros pecados y caídas. Sanidad es posible y accesible a nuestros dolores. Entre el pecado y el dolor quedan nuestras enfermedades que se refieren a las heridas internas que hemos sufrido.
Se puede explicar la palabra estudiando el efecto interno en ciertos árboles. Hay árboles gigantes que los naturalistas muestran en el corte circular. La historia de los círculos demuestra un año con demasiada lluvia, otro con fuego, algún desastre, enfermedad, etc. que el árbol sufrió. Quedan las marcas que afectaron la vida de los árboles. Así que en nosotros quedan heridas que hemos sufrido y todavía toman parte de nuestras memorias y causan muchas dificultades en nosotros mismos, en nuestra conducta, en relaciones dentro de la familia y afuera, y en nuestras
actitudes y reacciones. Sigue leyendo en el siguiente enlace: Emociones dañadas
