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Desarrollando tu belleza interior

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Recopilado por: Lda. Aida Ochoa

Desarrollando tu belleza interior.

Dios es la fuente de la auténtica belleza humana, y su palabra revela que, a la hora de evaluar el verdadero mérito de la persona, lo que más cuenta son las cualidades espirituales. La Biblia dice: Los encantos son una mentira, la belleza no es más que una ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de ser alabanza (Proverbios 31:30). La realidad es que una atractiva apariencia puede ocultar una fealdad interior (Ester 1:10-12; Proverbios 11:22). Aunque la hermosura física puede desaparecer con el tiempo, la belleza interior, las cualidades del corazón, puede aumentar y perdurar, por eso es prudente, que cultivemos cualidades más allá de lo que podamos mostrar externamente y esta fue la forma como Dios me enseñó a desarrollar la verdadera belleza interior.

Quiero comenzar este tema con un testimonio de vida: A la edad de 7 años pude experimentar lo que fue mi primer sentimiento de rechazo cuando me percaté que mi padre biológico quería que su primer hijo fuese un varón, pero Dios lo sorprendió enviándome a mí: “una hembra”. Por supuesto, su corazón no estaba muy alegre con eso, y mi padre se dedicó a desarrollar en mí un modelo parecido a él, de tal forma que se dio a la tarea de enseñarme mecánica y otras tantas tareas pesadas, muy distantes a las que debe aprender una niña de esa edad. Esto me volvió una persona rustica, desabrida. Sin aún conocer el origen de mi comportamiento, me gustaba jugar con niños porque pensaba que las mujeres eran muy débiles y era dura sin sentimientos, acostumbraba tener el pelo corto sin zarcillos y sin maquillajes, mi rostro siempre reflejaba dureza, y ahora reconozco que más que dureza reflejaban amargura porque tenía sentimientos que no entendía porque mi padre no me amaba como era y por lo que era. Fue a la edad de 28 años que pude tener mi primer encuentro con la palabra de Dios la cual me reveló que Dios había formado un diseño especial al varón y a la hembra con un propósito…Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y esa fue razón suficiente para aceptarme y valorarme, a partir de ese momento comenzó para mí un nuevo comienzo según lo que Dios dice en su palabra (Génesis 1:27). De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). Y fue cuando en mi comenzó algo totalmente nuevo, y comencé a internalizar lo que Dios decía de mí, podrá escucharse de forma redundante pero es así, Dios comenzó a trabajar en mis emociones porque aunque me mostraba dura, muy dentro de mi tenía muchos temores, y me sentía muy triste y vacía. En realidad, había levantado un escudo, pero al desarrollar y cultivar la belleza me di cuenta que podía ser muy feliz y no reflejar felicidad, si no gozo porque el gozo permanece, más la felicidad es pasajera, al igual que la reina Esther tuvo que desarrollar su belleza por que para ese momento era de un buen aspecto. Esther era de hermosa figura y de buen parecer, mas no era bella, su belleza tuvo que ser cultivada a través de búsqueda y santidad en la intimidad, fue apartada para dar libertad al pueblo de Dios. No obstante, el Creador ve lo que somos en lo más profundo de nuestro ser, sin importar cómo sea nuestra apariencia externa (Esther 2:7-9). Según la Biblia, Dios mismo dijo: “No de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que está delante de sus ojos; pero en cuanto a Jehová, es mirar el corazón” (1 Samuel 16:7).

Cuando nos damos la tarea de cambiar nuestro sistema de creencia se producen en nosotras grandes cambios, y comenzamos a percibir en forma diferente al mundo porque Dios nos trae libertad emocional, pero todo empieza en nuestra mente. La palabra dice: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 2:12). Y yo tuve que sustituir esa mentira que se había alojado en mi cerebro, y lo logré por medio de la búsqueda de Dios, pues su espíritu habló a mi vida y me enseñó tres cosas claves que hasta la fecha me ha ayudado a salir adelante en medio de las dificultades, y lo quiero compartir, eso no significa que no haya tenido más tropiezos, porque estamos en el proceso, pero cuando esto sucede recuerdo estas tres cosas:

1. El llamado: Dios me llamó para estar por cabeza y no por cola, por tanto, no podemos caminar en una actitud derrotista, porque Dios dice que somos nación deseable; pero para eso debí atender y creer en su llamado, y cultivar su palabra para eso tuve que buscar un lugar donde poder desarrollar esa búsqueda de su presencia, y Dios comenzó a transformar esa tristeza en gozo, y descubrí la mujer bellísima que hay dentro de mí. Y es que: El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate. (Proverbios 15:13).

2. Cultivar: Así como tenía amistades que no me dejaban cosas positivas en mi vida. Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina. (Proverbios 12:18). Dios trajo a mi vida una nueva familia con la cual aprendí a hablar diferente y con sabiduría. A medida que fui alimentando mi alma, mis actitudes comenzaron a cambiar también. Dejé de mostrar un lenguaje violento, me volví una mujer apacible y dulce, y mi rostro fue cambiando a la vez también.

3. El perdón: El Perdón es una palabra clave y muy importante para nuestras vidas la cual nos hace libres, yo no conocía el peso que tenía esta palabra para el ser humano, cuando Dios nos habla del perdón es para el bien de uno, no de aquel que te hirió. De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. (Colosenses 3:13). Así que yo determiné perdonar a todos aquellos que en un momento de mi vida me hirieron, me ofendieron o me fallaron, y de esa forma pude experimentar la verdadera paz; esa paz de la cual Dios habla la que sobrepasa todo entendimiento.

Hoy te invito a aceptar ese llamado a cultivar una verdadera amistad con Dios y poder permitirte perdonar para poder crecer y desarrollar esa belleza interior que está en ti. Amén