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El ejercicio un estilo de vida

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Recopilado por: Lic. Alejandra Valentino

Puedo imaginar la expresión de algunas mujeres al llegar a este tema ¡ejercicio noooo¡ jajaja; muchas dirán: “no naci ese día”. Lamentablemente la mayoría de las personas sienten fobia por el ejercicio, pero déjame decirte que es uno de los mejores aliados que una mujer pueda tener; si lo leíste bien es uno de tus mejores aliados mujer.

El ejercicio no sólo es una herramienta en contra del estrés, ansiedad o tristeza; igualmente puede convertirse en la medicina que necesitas en contra de la depresión; aunque te parezca imposible creer, una clase de aeróbicos o caminar puede hacer que dejes la tristeza, puede aminorar los efectos de la depresión y te puede llenar de energía.

De igual manera; el practicar ejercicio produce una sensación de sentirnos bien, de vitalidad, de felicidad y alegría; este sentir tiene una explicación bioquímica y es que se liberan unas hormonas llamadas endorfinas, estas hormonas también son conocidas como la “hormona de la felicidad y el bienestar”; son sustancias producidas a nivel de la hipófisis, glándula que se encuentra en la base del cerebro. Y Actúan como receptores para inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor, además de producir un efecto sedante para hacerte sentir bien y a activar el ánimo, produciéndote un placer similar a cuando estás enamorada. Las endorfinas también son activadas en nuestro organismo cuando comemos chocolate.

No solo por la liberación de endorfinas el ejercicio es importante, también está demostrado que el ejercitarnos es saludable por muchas razones más; entre las siguientes: ayuda a las personas con depresión, mejora la imagen personal y la autoconfianza, sirve como distracción a los problemas diarios y mejora las relaciones sociales. Igualmente; produce una disminución del riesgo cardiovascular, la presión arterial, disminuye el sedentarismo, retrasa el inicio de la diabetes con predisposición genética, evita la obesidad, entre otros beneficios más; en estudios realizados recientemente podemos observar que el realizar cualquier tipo de ejercicios, por lo menos tres veces por semana, disminuiría hasta en un 32% el riesgo de demencia en adultos mayores de 65 años.

Al hacer ejercicio, igualmente se produce otra sustancia llamada la serotonina; esta, es un neurotransmisor que se encuentra en varias regiones del sistema nervioso central y que produce, en niveles elevados, una sensación de placer y bienestar en nuestro cuerpo y que en niveles bajos, se asocia a trastornos depresivos, de ansiedad, estados agresivos, alteraciones del sueño y a desequilibrios mentales.

Así que; el ejercicio físico es un arma eficaz para combatir los trastornos emocionales y físicos; cualquiera que sea tu problema, hay una actividad física que puede ayudarte a sentirte mejor, siempre en equilibrio con el conocimiento y la búsqueda de Dios; ya que, somos seres tripartitos, es decir, con espíritu, alma y cuerpo, y mientras tengamos vida estas tres partes de nosotros no pueden separarse; aunque la que debe influir es la parte espiritual, para dominar, los deseos de la carne, y nuestras emociones.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios el cual sois vosotros santo es”. 1 Corintios 3:16-17

Este versículo explica que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que usted ya le pertenece a Dios, porque el pago por su vida a precio de sangre. Así que usted es el instrumento que Dios utiliza para mostrar su gloria.

En una oportunidad una mujer envió un mensaje a un programa de radio dirigido a mujeres, en el que yo formaba parte del equipo conductor, ese día hablábamos sobre este tema, y nos escribió: “¿por qué no dejan de estar de rodillas ante el cuerpo y no en lo espiritual?”. Quizás muchas personas cristianas ven el ejercicio como pecado, o vanidad, pero al conocer sus múltiples beneficios espero cambien de opinión. Déjeme decirle esto: Dios no va a utilizar únicamente su espíritu, le utiliza completamente; tal como lo mencioné anteriormente, somos seres tripartitos (con espíritu, alma y cuerpo).

Tenemos la errónea convicción de que por el hecho de ser cristianos únicamente debemos crecer espiritualmente y nuestro cuerpo comienza a sentir los abusos y descuidos de nuestra parte, y no hablo únicamente de la obesidad, hablo de diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, tensión, entre otras enfermedades que dañan nuestro cuerpo hasta destruirlo. Y no le vamos a echar la culpa al diablo como hacen ciertos cristianos; ¡Claro que no!, estas enfermedades vienen por el descuido y abuso a nuestro templo, que es el cuerpo.

Dios no utiliza tu espíritu solamente, el necesita tu cuerpo y cada una de sus partes, tus piernas, tu voz, tus manos, todo lo que eres para servirle; somos el instrumento de Dios en la tierra para llevar su gloria en todo momento, y si tu cuerpo está enfermo, no estás libre para hacerlo. Igualmente si estas deprimida, triste y enferma, le vas a ministrar a las personas enfermedad, depresión, tristeza, agotamiento; debemos ser ejemplo en todos los aspectos de nuestra vida.

Debes cuidarte porque mientras mejor te sientas contigo misma, tu autoestima aumenta y obtienes seguridad. Esto no quiere decir que todo va a depender de esto, no Dios es el que da la fortaleza para levantarnos y el crecimiento en El, debe ser lo primero que debemos hacer para sentirnos bien, pero debe haber un equilibrio, las tres partes nuestras deben ir a la par; somos ejemplo y si no nos sentimos bien con quienes somos no vamos a mostrar lo que Dios quiere que mostremos, no se trata de estética, se trata de salud.

Nos corresponde aprender a cuidar nuestro cuerpo, no someterlo a abusos en las comidas, ni a dietas extremas, tu alimentación debe ser natural y balanceada, debemos aprender a comer, para mantener sano nuestro cuerpo. Igualmente, necesitamos preestablecer una imagen en nuestra mente de como es una persona sana, porque existe un ideal equivocado de lo que es la belleza; y este ideal es imposible de lograr, lo que genera en muchas mujeres ansiedad, por obtenerlo y llegan a destruir su cuerpo y deteriorar su salud mental y física para lograrlo.

Si no logramos comprender la importancia de nuestro propósito, de nuestro llamado, en el plan de Dios, no le daremos valor a lo que somos, y resulta que somos el instrumento del Padre en la tierra. Así que debemos sentirnos bien con nosotros mismos, cuidar el templo que Dios nos dio, y mantenerlo en buen estado, para llegar a todo lugar donde Dios nos envié sanos y en forma.

La excusa que normalmente usamos es no tengo tiempo, pero es para tapar el hecho que muchas veces nos da pereza o que realmente no nos gusta. Si hablo de mi experiencia, les puedo contar que me encanta ejercitarme, aun embarazada me iba a caminar, y como me gusta me organizo en todas las actividades diarias para darle un tiempo al ejercicio. Solo cuando algo nos gusta es que hacemos lo posible por dedicarle tiempo. Para mí, ha sido una experiencia extraordinaria, porque he conocido muchas personas y sobre todo mujeres a las que puedo llamar amigas, me siento bien, tengo con quien hablar, y cada una de ellas tiene un valor especial para mí. He podido compartir con momentos únicos, porque las que no eran cristianas ahora lo son y pasamos tiempo ejercitando nuestro cuerpo, nuestra alma, y nuestro espíritu, porque mientras ejercitamos hablamos de nuestras experiencias y hasta oramos, esto se ha convertido en un estilo de vida.

Como cristiano me podrás decir que la palabra, no habla del ejercicio físico, y si, es cierto, pero también puedo decirte que anteriormente, no existían los medios de transporte y las personas caminaban mas, ahora la comodidad ha invadido a las persona, lo desechable, la comida rápida, los trabajos en el escritorio, la computadora, en esta época no necesitamos salir de casa para ir a comprar, o pagar, con una llamada nos colocan la comida en la puerta de nuestra casa. Este mundo cambiante y que constantemente invadido por la tecnología, nos ha convertido en seres sedentarios.

Así que, comienza a ejercitarse, quizás lo más difícil sea comenzar y después pasar a la segunda etapa, lidiar con el dolor muscular, y continuar ejercitándote; por esa razón debes comenzar en una manera progresiva, poco a poco; ejemplo: si comienzas a caminar hazlo por media hora primero, luego 45 minutos, una hora, hasta llegar a tu meta, igualmente si practicas otro ejercicio, si no te sientas cansada debes hacerlo poco a poco para no rendirte tan rápido. A continuación te doy unos tips para aprender a cuidarte:

Primeramente, ejercita tu espíritu, con oración, con la palabra, y manteniendo diariamente comunicación con Dios.
Camina 45 minutos, tres veces a la semana como mínimo, o práctica el deporte que tú prefieras, ya sea aeróbicos, pilates, bicicleta, entre otros. Recuerda que es progresivamente poco a poco hasta llegar al tiempo deseado.
Come balanceadamente, con poca grasa, azúcar, y no abuses de los carbohidratos. Y más cantidad de proteínas, frutas, vegetales y fibras.
Toma mucha agua, 2 litros diarios, es lo que recomiendan.

Consejos para ejercitarte:

  • Planifícate, busca la mejor hora para ejercitarte.
  • No te dejes llevar por la pereza (es pecado) o por el desanimo, o porque no te gusta, convéncete que es lo mejor para tu salud.
  • Anímate, busca amigas que te acompañen, y que te impulsen a seguir.
  • Más que rebajar es buscar sentirte bien, aunque ambas pueden ser logradas.
  • Sigue adelante y tómale amor, vas a experimentar una sensación especial y vas a querer más.
  • Comienza lo más antes posible.

Te regalo esta oración:

Señor: muéstrame tu propósito, y tu plan con mi vida, para asumir quien soy, y darle valor y ser ejemplo en todos los aspectos de mi vida; pon en mí el querer como el hacer, para ejercitarme y cuidar tu templo Señor, tu morada, coloca cerca de mí a personas que puedan animarme y sobre todo la constancia para lograrlo.

Así dice Dios para ti:

Ten paciencia, mirad como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia las lluvias, se también tu paciente y no te desanimes (Santiago 5-7)… que yo estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:20) Y vencerás…No con ejército, ni con fuerza, si no con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Zacarías 4:6).